
¿Quién es Hassan Al-Khidr?
Hassan Al-Khidr — El Guía Invisible
Hassan es Al-Khidr, el mismo ser mencionado en el Corán que guió a Musa (Moisés) en su viaje hacia la sabiduría profunda. Es un ser inmortal que aparece cuando el alma está lista para recibir enseñanzas que no pueden aprenderse por medios comunes. Así fue como también llegó a mi vida: no como un maestro más, sino como una presencia guía, como un puente entre dimensiones, entre lo humano y lo divino.
Durante mucho tiempo, lo conocí simplemente como Hassan. Pero no comprendía del todo quién era. Él se manifestaba a través de distintas entidades que me traían enseñanzas específicas: uno me reveló la Ley del 4, otro me transmitió lo que más tarde llamé los Al-hiris, otros compartían conocimientos antiguos, ligados a culturas o épocas concretas. No podía diferenciarlos claramente. Para mí, todos eran Hassan.
Con el tiempo —y gracias a un cuento que él mismo me transmitió— entendí que aquellas entidades eran almas que necesitaban mi ayuda para ascender. Seres que, al morir, habían conservado herramientas y saberes valiosos, y deseaban que su legado no se perdiera. Hassan (Al-Khidr) me los traía para que les ofreciera mi escucha, mi canal, y así poder entregar al mundo lo que debía continuar. En ese intercambio, ambos éramos asistidos.
Una de estas manifestaciones fue la de un místico andalusí, una personalidad profundamente sabia y herida a la vez. A través de él, Hassan me enseñó sobre el dolor del exilio espiritual, el sufrimiento de ver cómo la luz y la cultura de un pueblo podían ser arrasadas. Me compartió la historia de un hombre que vivió entre Sevilla y el Algarve, en los últimos días de Al-Andalus. Un ser que amó profundamente a Dios y a su gente, y que murió viendo cómo poetas, médicos, músicos, sabios y amigos eran silenciados para siempre.
Hassan me enseñaba a través de esos seres, guiando un proceso mayor: el de ayudar a que esas almas pudieran trascender, y que sus enseñanzas no murieran con ellas.
Hassan Al-Khidr no era solo un maestro.
Era el transmisor del legado espiritual que aún debía llegar al mundo.
Era el custodio de la luz olvidada.
Hassan Al-Khidr no enseña desde un lugar. Enseña desde el alma.
Y aparece cuando estás listo para recordar tu verdadera identidad.
El Encuentro
El encuentro fue, como casi todo lo mágico de esta vida, "por sorpresa." Fuimos convidados Lorena (Mi pareja) y yo por nuestro querido hermano Ulhantay a pasar unos días en Cáceres. No llevábamos nada preparado excepto las habitaciones del hotel, simplemente queríamos disfrutar de una ciudad que desconocíamos y descansar en buena compañía. Durante uno de los paseos por las hermosas calles de la ciudad nos encontramos con la casa museo de Yusuf Alborch, y decidimos visitarla. Tan rápido como entré, sentí algo diferente en mí, como una profunda añoranza, y al mismo tiempo, una alegría difícil de transmitir, estaba simplemente pletórico, me sentía como si acabara de encontrar un tesoro del pasado que mi ser creía haber perdido para siempre. Durante todo el viaje de vuelta, mi amigo Ulhantay, que tiene una sensibilidad especial, no paraba de mirarme riendo mientras exclamaba: "Ahí se ha movido algo mágico"
Estuve con esa sensación por un largo tiempo de forma intermitente, a veces me llegaba el olor del incienso (sin haber encendido incienso alguno) y me embriagaba una alegría muy interna, me sentía arropado por una energía entrañable y familiar, y ahí llegaba la inspiración, cogía bolígrafo, cuaderno y comenzaba a escribir. A veces poemas, otras proverbios e incluso textos de temática espiritual.
El 21 de Febrero del 2017, cuando vivía en un pueblecito pequeño llamado Eiras en la Isla de Madeira en Portugal, subí al altillo de mi casa, era un espacio al cual llamaba "Mandira" (el templo) lo había destinado exclusivamente para la práctica espiritual. Me dispuse como todos los días a meditar, escribir y sentir la paz de la vida. Sin embargo, ese día no pasaría desapercibido.
Coloqué una música suave de fondo y me senté frente al gran ventanal en la posición de medio loto. Cuando la música ambiental acabó, comenzó a reproducirse recitaciones del Corán, de repente me impregnó el ya conocido aroma del incienso, y cuando abrí los ojos me vi todo vestido de blanco con una larga túnica. Estaba muy confundido pues miraba a mi alrededor y aunque veía mi casa, al mismo tiempo tenía la sensación de estar viendo otra distinta, como si mis ojos viese una cosa y mi mente proyectara otra muy diferente. Sentía que había retrocedido en el tiempo y que la casa en la que estaba era una casa típica árabe, pensaba que si salía al balcón vería una ciudad muy diferente en vez del bosque que realmente había. Mientras seguía sonando el Corán, yo tenía la sensación que entendía lo que se decía, me venían imágenes y no podía controlarlas. Veía en mi mente a personas con vestiduras árabes muy antiguas caminando por calles de arenas y piedras. Era como tener el pensamiento de otra persona en mi cabeza. Y si he de confesaros algo, hubo algunas cosas que no me gustaron, pensamientos sobre la espiritualidad que me parecía anticuados, pero aparecían proyectadas en mi mente como una película. Hubo un momento que le dije: "para, no quiero que pienses en mi cabeza." Pero durante toda la tarde-noche no pude lograrlo. No es que me sintiese mal con su energía, es que estaba experimentando algo que simplemente desconocía. En uno de los momentos le dije: "-Te conozco, vienes acompañándome durante un tiempo, conozco tu presencia, dime por favor ¿Quién eres?-" y escucho en mi cabeza: "-Hassan Al-KHIDR.-"
Le pregunté qué era lo que necesitaba de mí, pero él continuaba pasándome información, como si me dijese que simplemente fuese un recipiente de todo aquella luz que él estaba emanando, y que en su momento yo entendería.
Al-Hiri y la Ley del 4
Hassan Al-Khidr, así fue como se presentó el día de nuestro encuentro, pronunciado en español como Aljidir.
Una de las primeras herramientas que me transmite es el valioso Al-hiris, una forma de meditación, normalmente practicada en grupo, para conectar muy efectivamente con la Fuente Divina.
Me puse a buscar información de lo que de una manera muy gradual, me iba transmitiendo, y esto me llevo justamente a un montículo de piedras, al estilo de la Stonehenge pero en los Altos de Golán el cual se llamaba exactamente Al-Hiri.
Seguí buscando información y en una de las canalizaciones Hassan me dice que aquel lugar fue un lugar sagrado, antiguamente era muy común crear centros alineados con los astros, de una forma estratégica que ayudase a aumentar la vibración. Así el sacerdote entraría para elevar su consciencia y vibración, canalizando información importante para el pueblo.
Antiguamente no había división entre sociedad y religión, de echo, la palabra religión es relativamente nueva, en el pasado no se concebía el mundo fuera de Dios, ni Dios fuera del mundo.
Comprendí que las canalizaciones habían sido algo natural de nuestros antepasados, y que siempre habían utilizado la geometría sagrada junto con las fuerzas favorables de la naturaleza, los astros y el entorno. Es por ello que Mayas, Egipcios, Celtas... han usado todas estas técnicas con un solo objetivo, el aumento de la frecuencia. Por ello seguí investigando desde muy cerca este campo nuevo que se abría hacia mí, y a cada paso que daba recibía la información justa. Luego como quien está reconstruyendo un rompecabezas, me tocaba ordenarlo, sacando muchos conocimientos valiosos sobre el funcionamiento del universo y de mi propio ser, por lo que me dediqué de lleno en esta aventura.
"Un Al-Hiri Allí Donde Vayas."
"Un Al-Hiri allí donde vayas", me dijo Hassan de pronto en una tarde donde ya el sol se recogía para dar paso al silencio de la noche. Esto me hizo pensar. ¿Qué pasaría si en vez de crear templos con el fin de aumentar la frecuencia, fuésemos nosotros esos templos? esto me despertó una inspiración fuera de lo normal, porque a menudo la gente busca respuestas para poder sanar al alma de dolores del pasado que no encuentran remedio. Si creamos un Al-Hiri humano y ponemos en el centro a la persona necesitada de luz, podríamos hacer una ascensión y por afinidad recibiríamos conocimientos y luz necesaria para equilibrarnos. Comprendí entonces la responsabilidad de Hassan para con el mundo. Su nombre le hacía justicia, puesto que Hassan significa Benevolente. Estas técnicas que recibí de él, son una de las que más utilizo en las convivencias, pues es de resultado inmediato y nos hace tener una experiencia rápida con la fuente de todo Amor... con el Anhelado... con el Amado.
Comprendí el sentido del nombre Al-Hiri, que significa "La rueda del gato salvaje." Los gatos son la representación de la entrada a los planos del espíritu, y lo de salvaje me gusta más aun, pues salvaje significa que no ha sido adoctrinado, que es puro, sin prejuicios, haciendo alusión a que uno debe despojarse de todo los miedos, acallar la mente y permitir que su propia naturaleza sea expresada.
"La Ley del 4"
Hassan siente, al igual que yo siento, un gran compromiso para con los demás, pues como bien me dijo una vez: "Quien se dispone a recibir, al mismo tiempo ya se ha dispuesto a dar, no se puede estar abierto al amor y después tratar de retenerlo, pues para entonces ya habrá dejado de ser Amor."
Yo sentía a Hassan como un igual, su presencia me potenciaba y mejoraba mi conexión con otros planos. Lo sentía muy cerca de mí, a veces incluso con la sensación de que caminaba justo a mi lado. Un día mientras paseaba me dijo una frase que me hizo mirar hacia el pasado, a algunos momentos de mi vida donde casi sin darme cuenta me entrené en el arte de la quietud de la mente, muy importante para la recepción de información a través del canal sin que se contamine por nuestros propios pensamientos. Y lo estuve practicando en unas reuniones que hacíamos periódicamente. En esa pequeña reunión de amigos-buscadores hablábamos de los sueños, nos hacíamos mapa astral con cartas y canalizábamos información para cada uno de los que allí estábamos presente. Recientemente me di cuenta de lo importante que fue esa etapa para mí, debido a que ese es el principal trabajo que realizo dentro del movimiento Anam. Por ello, se volvió tan relevante para mí la frase que Hassan me dijo: "Trabajemos con La Ley del 4. Esta es la mejor forma de extender la red." ¿A qué se refería Hassan con la ley del 4? Bueno, debo decir que recibí dos tipos de informaciones. La primera hacía alusión a que los buscadores (personas con hambre de conexión con Dios) debían reunirse periódicamente para ayudarse mutuamente. Según Hassan, la vida cotidiana te desconecta, pues este sistema social que tenemos está creado para mantenernos inconscientes, pobres y sin energía. Los antiguos practicaban meditación, el rezo, se reunían en la mezquita, danzaban... tenían miles de formas para aumentar su vibración y no dejar que la corriente de ignorancia les arrastrase. Por ello es importante que uno se mantenga fiel así mismo y para ello debe permanecer despierto. En la antigüedad la gente se apartaba del mundo para poder establecer esta conexión, pero hoy en día no es necesario, de hecho, es más productivo hacerlo dentro de la corriente, pues la luz creada sirve al entorno y a otros seres que también la necesitan. Hassan hacía una invitación a que los amigos se reúnan periódicamente para ayudarse, para comunicarse sus progresos o simplemente para practicar juntos el rezo, meditación, yoga o lo que gusten, pero que les sirva para alzar su frecuencia. Esto es muy productivo pues en ese grupo sus integrantes a veces harán de consejeros y otras de aconsejados, trabajando la canalización y transmisión de la energía, mientras practican la complicidad y la hermandad.
Junto con la información, canalicé también el símbolo de la Ley del 4 y lo diseñé, y volví a descubrir algo que me recordó una experiencia de mi adolescencia:
Recuerdo que asistí a una conferencia de un ser que admiro muchísimo, que aunque ya abandonó su cuerpo físico, sigue contribuyendo muy activamente en la expansión de luz y amor en estos mundos. El señor José Fabregat. Recuerdo que daba una conferencia sobre el amor, y que después de su charla salí pletórico. De paseo por los jardines del centro de Fuenteheridos, que fue donde se celebró, un amigo me confesó algo: "Aku, no he entendido nada de lo que el señor José ha dicho durante toda la conferencia." A mi me había parecido tan mágicamente claro y revelador lo que se había hablado, que estuvimos un buen rato tratando los temas que el mismo José había tratado en su conferencia. Recuerdo que tras un rato charlando, mi amigo me dijo: "Ahh, ahora que tú me lo explicas sí que puedo entenderlo". Esto me hizo recapacitar un tiempo después. Pues había personas que me entendían a mí pero no a José, sin embargo yo podía entenderle bien. Me percaté que como en un colegio, los niños de tercero pueden tener más facilidad para entender a los de cuarto, pero mucha dificultad en entender a los de quinto. Entonces esta ley del 4 era perfecta, pues la idea era que se reunieran personas con un mismo anhelo pero de diferentes niveles de consciencia y diversas artes, hacía que el grupo fuese más enriquecedor, pues en realidad, lo diverso suma, y no al contrario, como afirma el ego.
Debemos pensar que cada una de esas personas que se reúne tiene familia y vive en un entorno social, así que su conexión y su aumento de luz contribuye al equilibrio de los demás, y de esta manera es como se propaga la luz por la red.




"2ª Versión de la ley del 4"
Me decía Hassan: "Recuerda hermano que el Al-Hiri tiene la función de permitir experiencias con el amado, sentir su conexión. Es una terapia para el alma, pues igual que el cuerpo tiene necesidad de alimento y agua, el alma tiene hambre de dios."
Hassan insistía que la ley del 4 eran también las cuatro llaves que nos conducen al amor, y por ende, a la unión con Dios.
Esas cuatro llaves están presente en todo lo existente y hace referencia a los cuatro movimientos de la energía: Percepción, Producción, Expansión y Contracción. Este patrón se repite en todo ser, por ejemplo en una planta se expresaría de la siguiente forma:
Percepción: Recogida de luz.
Producción: dar oxígeno al aire y luz a la tierra.
Contracción: fotosíntesis
Expansión: florecimiento y reproducción.
En la parte espiritual del hombre se expresa de la siguiente forma:
Percepción: Honestidad
Producción: Responsabilidad
Contracción: Humildad
Expansión: Respeto
Estas cuatro llaves son las que nos lleva a la conexión con la Fuente, pues podríamos decir que estas llaves abren la puerta del Amor Verdadero, y éste nos lleva a la unión con el Amado. Cuando amamos, el amor nos lleva a la honestidad, responsabilidad, humildad y respeto, o dicho de otra forma: Captar, enraizar, integrar y expandir. Por ello estas cuatro llaves pueden ser un indicativo para saber cuando estamos actuando fuera del amor, o en concordancia con él.
Cuando estas cuatro llaves no cumplen su función estamos desconectados y entonces sus efectos se invierten y pasan a estar en manos del Ego, convirtiéndonos en deshonestos, irresponsables, egocéntricos y crueles. Aprender a trabajar con cada llave nos permite ir abriendo la puerta que nos conduce al alma y por tanto a la esencia Verdadera.
El planeta Tierra posee sus cuatro pilares que arden con llama azul turquesa que sustenta todo lo que existe y que llamamos realidad. Debemos contar que el hombre es la célula del planeta Tierra y es el que desenvuelve esos pilares:
El Pilar de la Percepción, el hombre lo ha convertido en Política.
El Pilar de la Producción, el hombre lo ha convertido en Economía
El Pilar de la Expansión, el hombre lo ha convertido en Ciencia
El Pilar de la Contracción, el hombre lo ha convertido en Religión
Estos pilares han sido y son lo que permite el desenvolvimiento de las sociedades humanas desde siempre. El problema es que están al servicio del ego, siendo el motivo de la miseria del mundo. Es por ello que la política favorece a unos pocos, que la economía son los recursos que está al servicio de esos pocos, que la ciencia fortalece a esos pocos y la religión empoderan a esos pocos. Si esas columnas estuviesen al servicio del amor, hablar de dios ya no sería necesario, pues una humanidad en abundancia, unida en amor, trabajando junta y apoyándose como familia, se convertiría en lo que realmente son, una extensión de la divinidad.
Como vemos, la Ley del 4 tiene un profundidad mayor de la que incluso ahora podemos captar, y que intento abreviar todo lo posible para no hacer este texto demasiado extenso. Para esta función estamos escribiendo libros donde se recogerá toda la información canalizada hasta ahora. Incluso ejercicios para trabajar con cada llave.
Personalmente debo decir que el trabajo que me impulsa es el de la experiencia, me gusta sentir, captar y practicar, una espiritualidad de conocimientos se queda al principio del camino. Cuando uno saborea nunca olvida, por ello el conocimiento no es más que una previa mirada hacia donde vamos a caminar, luego hay que olvidarse de todo y entregarse sin miedos a sentir sin medidas.
La Ascensión de Hassan y
el Najmat Al-Quds
El símbolo y el nombre de Anam fue revelado por él mucho antes que yo supiese de su existencia. Descubrí que desde hacía tiempo, él trabaja conmigo de forma muy sutil desde el mundo de lo invisible. Él me aporta muchos conocimientos que para mí son nuevos, incluso haciéndome ver con una profundidad mayor todo cuanto ya anteriormente había canalizado.
Descubrí que el símbolo que yo había canalizado algún tiempo atrás, ya existía en el Al-Ándalus, e incluso antes de ellos, pero que los musulmanes Andaluces extendieron por todo el mundo. Se trata del símbolo Rub el Hizb. Que viene a ser para los Musulmanes una representación del Paraíso, y parece increíble que la palabra canalizada para el símbolo sea Anam, que significa: La Frecuencia de la Luz, Energía del Espíritu Superior o El paraíso de Dios.
Existe una pequeña variación del Rub el Hizb llamada Najmat Al-Quds, y que Al-Quds es como llaman los Árabes a Jerusalén. Najmat al-Quds se traduciría como: Estrella de Jerusalén:
Esto me hace investigar y encuentro que en Jerusalén está uno de los templos más sagrados para el Islam: El templo de la Roca:
En este Templo fue donde Muhammad (La paz sea con Él) ascendió al cielo. Y justo ahí comprendí uno de tantos mensajes de Hassan. Me estaba hablando de Ascensión, que este era el motivo de la vida en el plano físico, que justamente para esto venimos a la Tierra, para ascender y contribuir a la ascensión del mundo. Había llegado el momento que nos uniéramos en el nombre del amor, de ponerlo en práctica realmente, llendo más allá de las teorías, pudiendo concretar y sellar la luz más pura (Anam) en estos planos físicos (Maná). En el momento que comprendo todo esto siento que Hassan comienza a elevarse y se va para la luz. Fue muy emotivo, podía sentir su abrazo cómplice. Había cumplido una parte de su trabajo conmigo, ahora podía ascender, subir por encima de estos planos físicos tan agotador para ellos, y continuar su trabajo desde un lugar más sutil, pero más favorable para su energía.
Desde entonces, Hassan sigue siendo un gran apoyo, y me atrevo decir que aunque de forma diferente, siento su energía más potente que antes, y además, lo siento más permanentemente.
La aventura no ha hecho más que comenzar y a través del Movimiento Anam transmitiremos todo aquello que está a nuestro alcance para que este mundo sea un poquito más luminoso. Hermanemos a la humanidad bajo la energía más sagrada y pura del amor (Anam) para volver a ser lo que un día fuimos: La diversidad del Universo en profunda Unidad.
Anam-Mana y que todos seamos colmados.
Aku Reyes


