

Uso y Cuidados






Cómo Cuidar tu Anamana
El Anamana es un instrumento de conexión y acompañamiento interior. Sus cuentas representan la travesía del universo y tu propio caminar en él.
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En momentos de dificultad: sostenlo en tus manos o colócalo sobre tu pecho. Permite que sea un recordatorio de calma y confianza, un ayudante en tu conexión con lo esencial.
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Durante la práctica: úsalo en tus tiempos de Semma, meditación o recogimiento, como apoyo a tu atención y a la respiración.
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Al dormir: puedes dejarlo junto a ti o bajo la almohada, para favorecer la recuperación y descanso de cuerpo y alma.
Recarga profunda
El Anamana, como todo instrumento vivo, necesita de tiempos de recarga para mantener su pureza y fuerza. Hay varias vías principales:
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Luz de la Luna
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Colócalo bajo la luz directa de la luna llena durante tres noches consecutivas.
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Si no es posible, al menos una noche bajo la luna llena principal ya será de ayuda.
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Es el método más seguro para todo tipo de piedras.
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La Tierra
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Enterrarlo en tierra limpia (maceta o jardín cuidado) durante un ciclo de tres días.
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La tierra devuelve al Anamana la fuerza de su origen.
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Evita usar este método si el Anamana contiene materiales orgánicos como el nácar.
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La luz del Sol
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Puede usarse con precaución, sobre todo el sol suave de la mañana.
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Beneficia a piedras como cuarzo transparente, citrino, ojo de tigre y amatista (en exposiciones cortas).
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Sin embargo, puede dañar o decolorar a piedras más delicadas como cuarzo rosa, fluorita, turquesa y nácar.
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En Anamanas mixtos no se recomienda como método principal.
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La imposición de Manos
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Recibir la recarga de alguien cualificado que, mediante la imposición consciente de manos, transmite energía pura al Anamana.
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Mantenimiento cotidiano
El mantenimiento ayuda a conservar la vitalidad y el brillo natural de las piedras:
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Aceites naturales
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El aceite de jojoba es el más recomendable.
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Otros aceites suaves (lavanda, almizcle, etc.) pueden usarse de forma muy ligera, apenas una gota en las manos antes de tocar el Anamana.
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Evita aceites densos, resinosos o con colorantes.
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Atención y limpieza
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Guardarlo en un lugar limpio, protegido de ambientes cargados.
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Pasarlo por tus manos con conciencia cada cierto tiempo.
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Tratarlo como un objeto vivo, no como un adorno inerte.
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Lo que se debe evitar
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No enterrarlo en sal: muchas piedras y materiales (como el nácar) pueden corromperse o perder brillo con ese método.
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No dejarlo pasar de mano en mano: cada contacto deja una huella energética que puede debilitar su fuerza. Resérvalo para ti y para momentos de cuidado consciente.
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Evita exponerlo a productos químicos o limpiadores artificiales.
Frecuencia de cuidado
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Aceite (mantenimiento): una aplicación ligera una vez al mes es suficiente. Si el Anamana se usa mucho, puede repetirse cada 2–3 semanas.
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Recarga profunda: en general, basta con hacerlo una vez al mes en luna llena. Si atraviesas momentos de mucha intensidad, puedes recargarlo cada 15 días.
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Escucha personal: cuando lo notes “pesado” o “apagado”, es señal de que necesita atención.
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